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Higiene bucal ¿Por qué es tan importante?

 en Consejos Dentales

Algunas afecciones bucales como las caries o la gingivitis, están entre las enfermedades más comunes que afectan al ser humano, y lo normal es que casi todo el mundo llegue a padecerlas en algún momento de su vida.

Algunas de las afecciones odontoestomatológicas más habituales son:

  • Acumulación de sarro.
  • Halitosis.
  • Caries.
  • Gingivitis.
  • Periodontitis.

Seguir unos buenos hábitos de higiene bucal no elimina por completo el riesgo de sufrir estas enfermedades, pero nos ayuda a reducir la probabilidad de padecerlas, y a reducir sus efectos sobre nuestra salud.

Cómo obtener una buena higiene bucal.

Una buena higiene bucal debe incluir:

  • Cepillado. El cepillado debe ser profundo y debe realizarse al menos dos veces en el día.
  • Limpieza con hilo dental. Al menos una vez al día, para eliminar los restos de comida y la placa bacteriana acumulada en los espacios entre las piezas dentales.
  • Enjuague bucal. También se recomienda una vez al día, para mantener limpia las paredes de la boca, la lengua y las zonas de la dentadura menos accesibles para el cepillado y el hilo dental.
  • Visita periódica al dentista e higienista dental.

Es igualmente importante aplicar la técnica adecuada y dedicar el tiempo necesario en cada proceso.

Otros aspectos a tener en cuenta para una buena salud bucodental son:

  • Procurar utilizar productos dentales con flúor, sobre todo las pastas dentales. También existen en el mercado enjuagues bucales con flúor, pero lo mejor es consultar con especialista que tipo de enjuage bucal es el más adecuado para cada caso concreto.
  • Llevar una dieta equilibrada y evitar productos con alta contenido en azúcar o productos con alto nivel de acidez.
  • Evitar el consumo de otras sustancias que pueden dañar o manchar la dentadura, como el café o el tabaco.

Cómo saber si estamos cuidando adecuadamente nuestra boca.

Para saber si los hábitos de higiene bucal son los adecuados, lo mejor es acudir al dentista.

Realizar periódicamente una revisión con tu odontólogo, además de ser crucial para detectar a tratar a tiempo distintas afecciones bucales, es también clave para evaluar posibles deficiencias en los hábitos de limpieza. El dentista te dará las indicaciones necesarias para que tu higiene bucal sea más completa, y te ayudará a reconocer las áreas que necesitan más atención durante el cepillado y limpieza con hilo dental.

También hay otros indicadores que te pueden ayudar a determinar cómo de sana está tu boca:

  • Los dientes siempre deben estar limpios, sin restos de alimentos ni acumulación de placa bacteriana. Si notas habitualmente restos de alimentos o placa bacteriana sobre los dientes, es posible que no los limpies con suficiente frecuencia, o que la técnica utilizada no sea la adecuada.
  • El color de tus encías debe ser rosado, y no deberían sangrar ni con cepillado ni con el uso hilo dental. Si tienes zonas enrojecidas o manchas en las encías, o si notas que sangran con frecuencia, debes acudir al odontólogo, porque posiblemente sea síntoma de algún problema.
  • El mal aliento no debería ser algo habitual. Si notas mal aliento de forma esporádica, puede deberse a alguna causa puntual, pero si es el mal aliento es habitual, puede deberse a una mala higiene bucal, o a alguna afección dental.

Cómo cepillar los dientes correctamente.

Sigue las siguientes recomendaciones para tener una correcta técnica de cepillado:

  • Usa el cepillo inclinado en un ángulo de 45º aproximadamente, deslizándolo desde el borde de la encía hacia el diente con movimientos constantes y repetitivos.
  • Cepilla suavemente tanto el exterior como el interior de cada pieza dental.
  • Cepilla la lengua suavemente para eliminar las bacterias alojadas en ella y refrescar el aliento.

Cómo utilizar correctamente el hilo dental.

  • Debes utilizar una longitud de hilo dental suficiente para dejar entre 3 y 5 cm libres para trabajar.
  • Deslízalo suavemente entre los dientes, sin movimientos bruscos.Limpia también por debajo de las encías, pero evitando golpearlas o dañarlas.
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